Sobre el colegio

El colegio Marista Santa María de Tui es una escuela católica de tradición Marista y un lugar de aprendizaje, de vida y de evangelización.

En una sociedad de la comunicación y de la información en la que la abundancia de esta última lleva a las personas a una búsqueda constante y, en cierto modo, a una desorientación, nuestra forma de entender la educación nos plantea interrogantes y nos conduce a ofertar un lugar diferente, una escuela viva, en constante cambio y adaptada a los tiempos actuales, pero sin perder de vista algunos aspectos que consideramos esenciales para la persona y que entendemos que deberían servirle para su vida.

Esta concepción de la educación y de la persona es lo que nos conduce a entender nuestro proyecto educativo como el acompañamiento de la persona en la niñez, adolescencia y juventud en su proceso de crecimiento para convertirse en la persona que está “llamada a ser”.

Nuestra misión, la razón de ser de nuestro colegio es la formación de nuestro alumnado de un modo integral, es decir, académica, personal, social y espiritual.

Nuestra visión, como escuela marista, nos conduce a enseñar a los alumnos a aprender a aprender, a convivir, a decidir y a ser, es decir, tratamos de proporcionarles las herramientas necesarias para su incorporación a la vida.

Los valores que nos caracterizan a la hora de llevarlo a cabo son:

– La acogida, la presencia y la cercanía. Relacionados directamente con la pedagogía Marista. Entendemos estos valores como la interrelación cotidiana y habitual de los educadores con el alumnado, haciéndonos presentes entre ellos dentro y fuera del aula.

– El espíritu de familia y el sentido de pertenencia a una comunidad educativa, que va más allá de las relaciones meramente laborales o profesionales, afirmándose en una profunda relación de apoyo y confianza.

– Sencillez, humildad y modestia; las tres virtudes maristas. Entendemos que una persona sencilla es natural, transparente, comunicadora y acogedora; una persona humilde se conoce, se acepta y se quiere, mostrándose con autenticidad; y una persona modesta actúa lo mejor posible, sin vanidad ni presunción.

– Solidaridad, entendida como la consecuencia de empatizar con otras personas, poniéndonos en su lugar, tomando conciencia de su situación desfavorecida (económica, afectiva,…) comprometiéndonos con ellas.

– El compromiso; con uno mismo, con el colegio y con la vida. Una persona comprometida es aquella que busca los medios y se implica en proyectos con los que se siente en conexión, con todo lo que eso implica. En nuestro caso, como centro educativo marista, esa implicación conlleva tener en cuenta diversos aspectos legislativos, organizativos, personales y afectivos.

– La apertura al cambio y el espíritu crítico son valores también fundamentales para nuestro centro ya que lo que está estancado se queda obsoleto, las personas se acomodan y se pierde el sentido. Estando abiertos al cambio surge la búsqueda de mejorar día a día, tratando de atender a la diversidad de cada persona, de ser flexibles y de innovar, pues es la única forma de adaptarse a los nuevos tiempos.

Para más información pincha aquí.

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